Como es de conocimiento público este proyecto ha sido apoyado desde su inicio por PROLIPEZ en su etapa de perfil y gestión para su fase de PREINVERSIÓN por parte de la Prefectura de Potosí,
El estudio a nivel TESA estuvo a cargo por la Consultora SEATEC, iniciado el 2008, sin embargo por temas administrativos y ajenos a los beneficiarios (municipios) se ha concluido recién en este 6to. Semestre de ejecución del Pro Lípez.
En el proceso de estudio el proyecto tiene derivaciones de Lípez I, II, Tupiza II y Llica, comprende ocho municipios de la Mancomunidad Lípez cuya inversión supera los 5 millones de $us.
En alguna etapa del estudio la Unidad de Electrificación de la Prefectura consideró inviable técnicamente este proyecto, pero después un replanteo por la Consultora SEATEC se concluye que con las actuales cargas de energía, además la construcción de una Sub Estación nueva entre el tramo Punutuma – San Cristóbal, este proyecto es elegible para fines de inversión, razón por la cual la Unidad de Planificación considera que para continuar con esta iniciativa es necesario la construcción de la subestación. Está claro que Lípez III será implementada una vez que hayan sido concluidas los proyectos Lípez I y II. De todos modos se considera que se ha contribuido significativamente en la gestión de este proyecto porque beneficiará a las comunidades alejadas de las capitales de municipio de los Lípez.
ANLip/Raúl Martínez

El origen de este proyecto transfronterizo se halla en la lógica emprendedora de un alcalde rural chileno que wholesale body jewelry, manejando argumentos estratégicos para conseguir apoyo, presenta la región de Tarapacá de tal manera que los agentes de financiamiento la vean no sólo como una región chilena, sino también como parte de una zona de pobreza extrema. Dicha argumentación requerirá la construcción de un territorio presentado como integrado naturalmente a pesar de división fronteriza, en base a una cultura aymara unitaria jewelry box.
¿La frontera como estigma?
13La negación del efecto-frontera se acompaña entonces de la afirmación del territorio transfronterizo por una movilización de la memoria aymara en el Collasuyo8. La oposición entre estos dos símbolos identidarios tiene un gran potencial de persuasión: pearl la “invención de la tradición” (Hobsbawm, 1995) es lo que permite objetivar el territorio que AE abarca y al mismo tiempo legitimar la acción política local en este espacio. Se pone en escena el territorio transfronterizo y se lo presenta como un espacio homogéneo, porque legitimado históricamente. La focalización de los discursos sobre lo “étnico” surge aquí de dos dinámicas distintas. Se trata de invertir una estigmatización histórica para hacer de ella una afirmativa. Un efecto de la dominación simbólica es efectivamente obligar a los dominados a reivindicar su particularidad en los términos que son utilizados para estigmatizarla (Bourdieu, 1985; Goffman moissanite jewelry, 1975). Para los alcaldes andinos, corresponde también a una apropiación estratégica y pragmática de los discursos dominantes sobre la etnicidad en la medida en que les puede permitir adquirir mayores recursos (Bailey, 1971: 49).
* 8 El Collasuyo fue una de las cuatro partes del Tawantinsuyo, territorio del Emperio inca.14Esta adaptación se realiza en este caso con la intervención temprana del Banco Mundial (BM) en el proceso. Después de una primera apertura al apoyo de instituciones internacionales con un programa de las Naciones Unidas relativo a la sequía (PasPuna), los alcaldes chilenos entran en contacto con el BM en el 2001 y consiguen la organización de tres seminarios hasta el 2003. Ellos se basan en un documento elaborado por agentes del BM, titulado “La estrategia sobre municipalidades indígenas. Una propuesta de empoderamiento para los Aymaras” (World Bank, 2001). Los tres ejes principales son la capacitación de los miembros de AE al desarrollo, su conocimiento de los agentes externos de desarrollo y el fortalecimiento del marco legal de AE (Banco Mundial, 2003). Esta cooperación implica dos tipos de cambios: una mayor insistencia en las especificidades culturales en los proyectos de desarrollo y la búsqueda de apoyos en las instituciones nacionales.